Masia Freixa - Terrassa

16.11.17

Llevábamos tiempo con ganas de ir a visitar la Masia Freixa, que está en Terrassa, lo habíamos visto por Instagram varia veces y lo teníamos en pendientes.
Así que una mañana de domingo decidimos acercarnos, la verdad que no llevábamos mucha información ni de la ubicación. Así que Google Maps nos llevó hasta el Parque de Sant Jordi que es donde está ubicada.  (Parc de Sant Jordi - Pl. Freixa i Argemí, 11).



Al acceder al Parque, es imposible no quedarse maravillado con esta Masía.
Nada más llegar, accedimos a buscar información, en la misma Masía se encuentra la Oficina de Turismo y nos comentan que cada día a las 12:00, realizan visita guiada gratis. Quedan 10 minutos para las 12:00, así que nos apuntamos y lo mejor, nos dejan acceder con Brush, nuestro perro, así que genial!!!


Empezamos la visita por el exterior, justo enfrente de la puerta principal donde nos explican su historia.

La Masía Freixa, hoy propiedad municipal, nació como fábrica de hilos de alpaca para convertirse pocos años después en la residencia familiar del industrial Josep Freixa, De su construccion y reforma posterior se encargó Luis Muncunill. Inicialmente el arquitecto proyectó una nave rectangular de una planta  y con el techo a dos aguas. luis Muncunill quien construyó la fábrica con una forma rectangular simple y con el techo a dos aguas.
En 1905, uno de los dos hermanos Freixa se quedó con el edificio para transformarlo en su vivienda, siendo el mismo arquitecto quien hizo las reformas siguiendo las tendencias modernistas de la época.
Después de la Guerra Civil , la familia utilizaba la casa como segunda residencia ya que se trasladaron a vivir a Barcelona.  
Por problemas de mantenimiento de la masía, en 1959 la familia decide venderla al Ayuntamiento de Terrassa por 6 millones de pesetas. 
Al inicio se ubicó aquí el Conservatorio hasta que en el 2003 se realizó uno nuevo en la población y en la masía se ubicó la Oficina de turismo y otras dependencias del Ayuntamiento.
Cubrió de bóveda de ladrillo que se apoyan sobre los muros principales y las revistió de cemento con incrustaciones de vidrio buscando el contraste entre el muro blanco y la cubierta oscura y brillante.
No existen líneas rectas, el tejado, ventanas, pórtico de entrada, puertas e incluso la base del edificio son ondulantes.


  
En el lateral, vemos una amplia era y un arco parabólico ligeramente inclinado, incluso la cerámica vidriada que adorna el muro también es curvilíneo.






Seguimos volteando la masía por el exterior y encontramos una gran galería con nueve arcos catenarios coronados por bóvedas a modo de pequeñas cúpulas qe protegía del sol las habitaciones que daban a esa zona.




La Masía consta de dos plantas, arriba del todo estaban las habitaciones del servicio y posteriormente se creó una torre alta disfrutar de vistas 360º de la zona de campos de cultivo que rodeaban la masía.

Completamos la vuelta a la Masia y llegamos a la fachada donde vemos la zona donde estaba ubicado un depósito de agua, al lado una torre.


Ahora accedemos al interior por la puerta principal. entramos en el vestíbulo donde quedan los únicos muebles antiguos de la Masía. El resto de muebles se los llevó la familia y actualmente se encuentran en la vivienda familiar de Jordi Freixa en Barcelona y que la familia tiene pensado donar y que vuelvan a la masía, cuando los padres falten.



A la derecha llegamos a una gran sala con ventanales, donde estaba la zona de día (comedor, salón y cocina). En el camino vemos unas bisagras de hierro con forma de mariposa que adornan unas de las puertas.


Por unas estrechas escaleras accedemos a la planta superior sonde hay una única sala con grandes ventanales, que podemos ver con detalle los cristales incrustados en el tejado. Hay unos paneles informativos con datos de interés de la masía y buenas vistas 





Al otro lado del vestíbulo, ala izquierda vemos varias estancias, antiguamente estaban las habitaciones y actualmente dependencias municipales hasta llegar a la glorieta separada con una gran puerta corredera.


En una de las salas, vemos un curioso radiador con calienta platos.

Por último vemos la escalera de caracol que sube hasta la torre alta (que por problemas de seguridad, no se puede acceder). 


Al final la visita interior damos un paseo por su jardín, donde vemos la escultura reproducción de de San Jorge de Donatello, la glorieta y un pequeño estanque.





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